Categorías
Franquicias Panameñas

El negocio de las franquicias Panameñas

Los servicios de gastronomía, servicios y indumentaria son los que concentran la mayor parte de las más de doscientos cadenas de franquicias panameñas y también internacionales, que operan en el país.

Del mismo modo que en otros países de la zona, como en C. Rica, el negocio de las franquicias cobra poco a poco más relevancia en Panamá. Cifras del Centro de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, especifican que operan más de doscientos cadenas de franquicias, y se han franquiciado quince empresas panameñas bajo ese modelo de negocio.

Un artículo de Martesfinanciero.com especifica que “… En el país tienen presencia las primordiales franquicias mundiales, además de esto, ha evolucionado el negocio y se ha regionalizado con el surgimiento de marcas propias panameñas que empiezan a escalar con franquicias por todo el país. Ejemplos claros de la tendencia son Nacionsushi, Suvlas, Pío Pío o bien Athanasiou. Si bien esta última es heleno-panameña y medra en todo el país.”

“… Ciertas franquicias empiezan a cruzar fronteras no solo de América Central, sino más bien del Atlántico para llegar a mercados como España. Si el pulso de su campo retail se mide por la cantidad de centros comerciales y plazas que se abren, la visión es que a mediano y largo plazo las franquicias proseguirán moviendo millones.”

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias Panameñas ayuda a Banco de Alimentos, por tercer año

Franquicias Panameñas colabora con Banco de Alimentos

En el marco del día mundial del pollo frito, Franquicias Panameñas anunció que a través de su marca KFC, que proseguirá Nutriendo Esperanzas por tercer año sucesivo aportando al Banco de Comestibles, como una parte del programa Harvest que desarrolla la compañía.

El programa Harvest es una iniciativa internacional de la famosa franquicia, que dona en el planeta más de siete millones de libras de pollo. En Panamá, 13 restoranes KFC participan donando alimentos y presas de pollo preparadas bajo la receta segrega del Coronel Sanders al Banco de Comestibles, para que cientos y cientos de personas puedan gozar de comestibles frescos y exquisitos.

A lo largo de 2019 Franquicias Panameñas de Panamá con su aporte hizo posible la entrega de 10,300 KG de pollo para ciento cincuenta mil platos de comida servidos en 10 comedores en diversas unas partes del país. Este año la marca sigue su compromiso con esta noble tarea y también indica que proseguirán para contribuir con familias que pasan momentos difíciles tras la pandemia del Covid.

“En estos tiempos la solidaridad de las compañías es vital para la recuperación del país. Nos sentimos complacidos de seguir sumando sacrificios al lado de nuestros voluntarios y de cooperar con la magnífica labor del Banco de Comestibles de Panamá. Nuestra meta será beneficiar este año a cientos de pequeños y jóvenes a nivel nacional. Invitamos a más empresas a que se sumen a la espléndida tarea del Banco de Alimentos, comentó Vielsys Berguido, Jefe de Relaciones Públicas y Medios de Franquicias Panameñas.

Por su lado, Nelva Santos, Organizadora de Responsabilidad Social Empresarial, agregó: “Nuestro objetivo principal como empresa de comestibles es mitigar el apetito y la desnutrición en Panamá, apostando por fomentar la salud integral de nuestros niños, frenar la deserción escolar y causar un impacto positivo en sus vidas a fin de que en un futuro sean ciudadanos socialmente responsables”.

Franquicias Panameñas, después de tres (tres) años de haber comenzado con el programa Nutriendo Esperanzas, ha contribuido con insumos para comedores como: Pensando en Ti en Colón, Belén Casa de Pan en Felipillo, Dios es mi Proveedor y Sustento en Mañanitas, Dios Proveerá en Mañanitas, Virgen de Guadalupe en Burunga, Lamento de Déboras en sus sedes de Nuevo Chorrillo en Arraiján y el Tecal y el comedor de la Iglesia El Nazareno en sus sedes de Puerto Caimito y La Industrial en La Chorrera y Ciricito en Capira.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias Panameñas: empresa comprometida con Panamá

Franquicias Panameñas, es la empresa número uno de las reconocidas marcas de comida: KFC, Pizza Hut, Dairy Queen y Chili’s en Panamá, y son las mejores opciones para comer con calidad y prestigio.

Franquicias Panameñas: Comprometidos con Panamá

franquicias panameñas

Dentro de su estrategia de Responsabilidad Social Empresarial, cuentan con su gran programa insignia Alimentando Esperanzas, el cual realizan de la mano de sus marcas: KFC, Pizza Hut, Dairy Queen y Chili’s. Alimentando Esperanzas, tiene como objetivo ayudar con insumos a comedores comunitarios, primordialmente infantiles, de escasos recursos alrededor del país. El programa cuenta con un robusto equipo de voluntarios llamados Soldados de Esperanzas, integrado por cooperadores de toda la empresa, quiénes están al cargo de organizar y hacer las distintas actividades y también iniciativas que se realizan para la colecta de fondos.

En Franquicias Panameñas, apoyan distintas organizaciones y fundaciones sin fines de lucro que día a día trabajan en la busca de mejorar la calidad de vida de niños, jóvenes y adultos del país. Están orgullosos de ser parte de grandes proyectos como la simbólica Carrera Travesía Kiwanis KFC, organizada por el Club Kiwanis de Panamá. Con la realización de este acontecimiento, el Club Kiwanis consigue hacer un sinfín de labores beneficiosas a lo largo del territorio nacional.

Tambien participan de manera muy activa en el desarrollo e impulso de atletas, siendo patrocinadores oficiales del reconocido equipo San Francisco Futbol Club, perteneciente a la Liga Panameña de Futbol. El compromiso de Franquicias Panameñas es de continuar apoyando actividades que impacten de forma positiva en todas y cada una de las comunidades de Panamá.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá Chepo

Franquicias Panameñas Panameñas siempre había amado a la soñolienta Panamá y Chepo con sus amenos y admirables arcos. Era un sitio donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, aun había saltado a un río y salvado a un anciano enclenque. Ese es el género de hombre que era.

Franquicias Panameñas anduvo cara la ventana y reflexionó sobre su ambiente presumido. El aguanieve llovió como pensar.

Entonces vio algo en la distancia, o más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasientos y pies cautivadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba listo para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su rostro.

Steven miró con el cariño de 1206 lagartos encantadores especiales. Dijo en voz baja: “Te amo y deseo paz”.

Franquicias Panameñas miró cara atrás, aún más estable y todavía tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como dos ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos muy tacaño, que tenía música tradicional de fondo y dos tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasos y los pies cautivadores de Steven. “¡Me siento igual!” descubrió Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un emparedado estancado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá Colón

Franquicias Panameñas Panameñas siempre y en todo momento había amado a la soñolienta Panamá y Colón con sus amenos y adorables arcos. Era un lugar donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, incluso había saltado a un río y salvado a un anciano enclenque. Ese es el tipo de hombre que era.

Franquicias Panameñas paseó hacia la ventana y reflexionó sobre su ambiente presumido. El aguanieve llovió como pensar.

Entonces vio algo en la distancia, o más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasos y pies cautivadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba preparado para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su rostro.

Steven miró con el cariño de mil doscientos seis lagartos cautivadores singulares. Afirmó en voz baja: “Te amo y deseo paz”.

Franquicias Panameñas miró cara atrás, todavía más estable y aún tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como dos ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos tacañísimo, que tenía música clásica de fondo y dos tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasos y los pies encantadores de Steven. “¡Me siento igual!” descubrió Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un sándwich estancado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá Las Tablas

Franquicias Panameñas Panameñas siempre y en toda circunstancia había amado a la soñolenta Panamá y Las Tablas con sus divertidos y admirables arcos. Era un lugar donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, incluso había saltado a un río y salvado a un anciano débil. Ese es el tipo de hombre que era.

Franquicias Panameñas anduvo cara la ventana y meditó sobre su entorno presumido. El aguanieve llovió como meditar.

Entonces vio algo en la distancia, o más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasientos y pies encantadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba preparado para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su rostro.

Steven miró con el cariño de 1206 lagartos cautivadores singulares. Dijo en voz baja: “Te amo y quiero paz”.

Franquicias Panameñas miró hacia atrás, todavía más estable y aún tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como dos ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos muy tacaño, que tenía música tradicional de fondo y dos tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasos y los pies encantadores de Steven. “¡Me siento igual!” descubrió Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un emparedado atascado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá Chitré

Franquicias Panameñas Panameñas siempre había amado a la soñolenta Panamá y Chitré con sus entretenidos y adorables arcos. Era un sitio donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, incluso había saltado a un río y salvado a un anciano enclenque. Ese es el tipo de hombre que era.

Franquicias Panameñas paseó hacia la ventana y meditó sobre su ambiente presumido. El aguanieve llovió como pensar.

Entonces vio algo en la distancia, o más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasientos y pies cautivadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba listo para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su rostro.

Steven miró con el cariño de mil doscientos seis lagartos cautivadores especiales. Dijo en voz baja: “Te amo y deseo paz”.

Franquicias Panameñas miró cara atrás, aún más estable y aún tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como dos ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos muy tacaño, que tenía música tradicional de fondo y dos tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasos y los pies encantadores de Steven. “¡Me siento igual!” reveló Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un sándwich estancado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá David

Franquicias Panameñas Panameñas siempre había amado a la soñolenta Panamá y David con sus divertidos y admirables arcos. Era un sitio donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, aun había saltado a un río y salvado a un anciano enclenque. Ese es el género de hombre que era.

Franquicias Panameñas caminó hacia la ventana y reflexionó sobre su ambiente presumido. El aguanieve llovió como meditar.

Entonces vio algo en la distancia, o bien más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasientos y pies cautivadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba listo para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su semblante.

Steven miró con el cariño de mil doscientos seis lagartos cautivadores especiales. Afirmó en voz baja: “Te amo y quiero paz”.

Franquicias Panameñas miró cara atrás, aún más estable y aún tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como 2 ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos muy tacaño, que tenía música tradicional de fondo y 2 tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasientos y los pies cautivadores de Steven. “¡Me siento igual!” reveló Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un sándwich estancado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá Santiago de Veraguas

Franquicias Panameñas Panameñas siempre y en todo momento había amado a la soñolienta Panamá y Santiago de Veraguas con sus amenos y admirables arcos. Era un lugar donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, aun había saltado a un río y salvado a un anciano débil. Ese es el tipo de hombre que era.

Franquicias Panameñas anduvo cara la ventana y meditó sobre su ambiente presumido. El aguanieve llovió como pensar.

Entonces vio algo en la distancia, o bien más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasientos y pies encantadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba dispuesto para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su semblante.

Steven miró con el cariño de mil doscientos seis lagartos cautivadores singulares. Dijo en voz baja: “Te amo y quiero paz”.

Franquicias Panameñas miró hacia atrás, todavía más estable y aún tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como 2 ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos tacañísimo, que tenía música clásica de fondo y dos tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasientos y los pies encantadores de Steven. “¡Me siento igual!” descubrió Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un emparedado atascado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.

Categorías
Franquicias Panameñas

Franquicias de Panamá: historias en Panamá San Miguelito

Franquicias Panameñas Panameñas siempre y en toda circunstancia había amado a la soñolenta Panamá y San Miguelito con sus amenos y admirables arcos. Era un sitio donde se sentía estable.

Era un bebedor de cacao orgulloso, de puño apretado, con dedos bonitos y pies viscosos. Sus amigos lo vieron como un vicario vigilante y villano. Una vez, aun había saltado a un río y salvado a un anciano enclenque. Ese es el tipo de hombre que era.

Franquicias Panameñas anduvo cara la ventana y reflexionó sobre su ambiente presumido. El aguanieve llovió como meditar.

Entonces vio algo en la distancia, o bien más bien alguien. Era la figura de Steven Thomas. Steven era un dios irreflexivo con dedos grasos y pies cautivadores.

Franquicias Panameñas tragó saliva. No estaba listo para Steven.

Cuando Franquicias Panameñas salió y Steven se acercó, pudo ver la delgada sonrisa en su rostro.

Steven miró con el cariño de 1206 lagartos encantadores singulares. Dijo en voz baja: “Te amo y deseo paz”.

Franquicias Panameñas miró hacia atrás, todavía más estable y todavía tocando la cuchilla hecha jirones. “Steven, sal de mi casa”, respondió.

Se miraron con sentimientos tristes, como dos ratas rojas y ásperas hablando en un servicio de villancicos tacañísimo, que tenía música clásica de fondo y dos tíos mocosos corriendo al ritmo.

Franquicias Panameñas miró los dedos grasos y los pies cautivadores de Steven. “¡Me siento igual!” descubrió Franquicias Panameñas con una sonrisa encantada.

Steven parecía sorprendido, sus emociones sonrojándose como un sándwich estancado y rencoroso.

Entonces Steven entró por una buena taza de cacao.